Amigos y familia

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¡¡¡Sooksan wan gerd Mayte!!! O, lo que es lo mismo: ¡¡¡Feliz cumpleaños Mayte!!!

Aprovecho para contaros nuestro día de cumpleaños y para informaros de nuestro reciente y radical cambio de plan de viaje...

En realidad no teníamos previsto volver a New Delhi, pero decidimos hacerlo para grabar la entrevista y recoger los datos que necesitábamos acerca del proyecto de Sonu con los niños de la calle y las mujeres. Además, había empezado a ir a sus clases una niña con algún tipo de deficiencia, no sabía cuál, y me pedía ayuda. Sin embargo, cuando llegamos nos encontramos con que Sonu estaba muy ocupada preparando una celebración religiosa y una comida familiar que tenían los próximos días y no tenía tiempo de hablar con nosotros.

Seguramente, si no fuera porque no nos funcionaba la conexión a Internet, no nos habríamos parado a ver el cartel de precios del ciber del hotel. Y entonces Kapil, uno de los hijos de la familia que lo regenta, no nos habría preguntado qué necesitábamos. No le habríamos hablado de nuestro proyecto y no habría pasado todo lo que pasó después.

Son las 6:30 de la mañana. Mayte, Narce, Krishna y yo caminamos por las calles de Balewa. Todavía es noche cerrada. Pasamos por delante de la casa de Krishna, su nueva casa de ladrillo a medio construir. Lila, su mujer, esta fuera, en la terraza. Nos dice adiós con la mano pero no contesta a nuestro “¡Namasté Lila! ¡Goodbye! ¡Adiós!” Estamos seguros de que le gustaría hacerlo pero Narce no es de la familia y no puede escuchar su voz. Nos conformamos con intuir su silueta agitando la mano en la oscuridad, mientras nos alejamos de allí.

Al poco de llegar a Balewa, tenemos la ocasión de visitar a una familia que vive al otro lado de una gran duna. Podría decirse que están a las afueras del pueblo si el pueblo tuviera afueras y adentros, cosa que no ocurre porque es un conjunto de casas más o menos aisladas. En cuanto nos ven, el padre nos invita a pasar a su casa, compuesta por dos cabañas tradicionales y un corral de estructura muy similar, todo ello rodeado por una pequeña valla. Una vez en el interior, nos sentamos en el suelo y conversamos con el hombre, ayudados por Krishna.

Últimamente empiezo a pensar que “algo” nos está haciendo la vida más fácil. Algo nos trajo al hotel de Luna después de salir a la fuerza de otro. Algo nos hizo conocer a Luna y que este nos presentara a Krishna. Algo hizo que conociéramos a Sourabh y que él nos viera como amigos enseguida... ¿Qué es ese algo? No lo sé. Quizás nosotros nos encontramos bien, en paz, tranquilos, y eso nos hace transmitir buenas vibraciones, buena energía (¡vaya! ¡ya lo he dicho!) y otras personas lo detectan y se acercan a nosotros.

Al poco de llegar a Jaisalmer conocimos a Luna, el dueño del pequeño hotel donde nos alojamos, y le hablamos de nuestro proyecto sobre la educación. Él enseguida nos contó ilusionado su sueño de crear una escuela para niñas en su pueblo natal, en el desierto. También nos habló de un amigo suyo que había conseguido hacer algo parecido: montar un pequeño colegio con la ayuda de una mujer catalana.

Las havelis son las mansiones construidas por la clase alta india en siglos pasados. En Jaisalmer se encuentran algunas de las más espectaculares y hoy hemos decidido visitar una de ellas. Concretamente es una de las 5 que constituyen la Patwon Ki Haveli construida en el siglo XIX. Se trata de un edificio espectacular con una fachada y un interior bellamente decorados con figuras talladas en la piedra. Parece que aun está en proceso de restauración pero, así y todo, la visita merece la pena.

Hemos decidido pasar más tiempo aquí trabajando, por lo que le preguntamos al dueño si podíamos cambiarnos a una habitación más barata, sin baño. Nos respondió que lo miraría y por la noche uno de los empleados nos dijo que a la mañana siguiente nos enseñaría una habitación más económica en otro hotel cercano, ya que la que queríamos seguía ocupada.
Así que esta mañana salimos con otro de los chicos a ver la habitación. Puede que sea la “habitación” más cutre que hemos visto en la India. Para llegar a la puerta había que saltar a la gente que dormía en colchones en el suelo ¡Ni se nos pasa por la cabeza cambiarnos a una habitación así! Le decimos al chico que preferimos quedarnos donde estamos.

Ya que no podemos estar con vosotros estas navidades, os dejamos este mensaje y un pequeño vídeo que hemos preparado con todo nuestro cariño para felicitar a todos nuestros familiares y amigos.

Esperamos que os guste.

¡Nos acordamos mucho de todos vosotros!